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Emprender en CHILE

Emprender es un término que siempre me ha generado una triple sensación. Por un lado me motiva e incentiva, porque creo que  puede ser bastante inspirador desde el punto de vista místico del volver a partir, el comenzar nuevamente. La segunda sensación la asocio con un estado emergente que encarna al meritócrata que en cierto modo podría representar a la gran masa de clase media. Por último es el disfraz de oveja de muchos empresarios que para bajarse el pelo y hacerse parte del pueblo se auto catalogan emprendedores. De un u otro modo el factor común de cada una de mis sensaciones tratan de una apuesta hacia algo nuevo.

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En los últimos tres años los términos Emprendimiento e Innovación están dando que hablar. Mi percepción –quizás un poco sesgada por la cercanía al mundo Emprendedor de Chile– me hace pensar que hay muchas personas haciendo cosas, o al menos con las ganas de comenzar algo nuevo.

Emprender en Chile es una misión sólo para valientes. Es una carrera maratónica, pero de hormigas. Se avanzan diez pasos y se retroceden seis. Si bien está CORFO que apoya con capitales semillas –y cada vez más iniciativas privadas que premian e motivan a los emprendedores– se están llevando a los extremos ideas que buscan salir de la pobreza o ideas brillantes que buscan hacer un cambio en el mundo de la ciencia y tecnología.

¿Qué queda para quiénes no somos ni chicha ni limonada? A los que en un afán proactivo hemos decidido abrir un campo nuevo, abriendo como se dice en términos académicos “Un océano azul”. Sólo nos queda trabajar, trabajar y trabajar, convencer, convencer, convencer.

Si bien en el imaginario colectivo hay una fantasía cada vez más en auge de no tener jefes, sólo en el espíritu de algunos pocos surge ese atrevimiento que bordea la locura, que es la lucha por la independencia. Y que definitivamente no tiene nada que ver con el “no tener jefe”, sino con creer que se puede trabajar en una pasión y que se pueden hacer las cosas de una manera, que al menos a nosotros nos parece mejor y más innovadora.

Emprender en Chile es sacrificado, los sistemas son burocráticos, desde abrir una cuenta corriente que pareciera un trámite tan básico para un emprendedor es una pesadilla que puede llegar a tomar meses, porque te piden todos los papeles que no tendrás hasta estar facturando, y ¿cómo se pretende facturar si ni siquiera se ha comenzando el negocio?

Emprender en Chile es una locura, porque estamos formateados como país a ser empleados, en las universidades no hay ramos de autogestión, no nos enseñan a generar nuestros propios proyectos, más que enunciar los objetivos de nuestra tesis de pregrado. Creo que en términos educativos hay un tremendo desafío a enseñar cómo hacer real nuestras propias ideas y cómo evaluar si una buena idea tiene o no potencial de negocio.

Emprender en Chile es caro, porque en los primeros años el capital inicial sale del propio bolsillo y antes que tú están tus trabajadores y servicios contratados. Uno queda al final de la lista y cada vez con más responsabilidades, y no es exageración cuando se dice que “uno es de junior a gerente”.

Emprender en Chile es una carrera en solitario, que en un comienzo sólo compite con tus propias motivaciones y empuje, porque si no hay contactos o pitutos cuesta 10 veces más lograr algo. Porque no basta con probar que lo que uno hace vale la pena, sino que hay que demostrarlo con otros clientes que antes se hayan “atrevido” a conocer tus productos o servicios.

Emprender en Chile es un riesgo, porque son muy pocos los que se atreven a cruzar contigo y son menos aún los que te ayudan a levantarte de un fracaso.

Emprender en Chile si tiene una cara amable y es la lección de vida, uno aprende a vivir con menos, a trabajar a conciencia y con calidad, y por sobre todo a valorar cada una de las horas de trabajo.

En mi experiencia como emprendedora he aprendido que absolutamente todo lo que uno ha hecho en la vida en algún minuto se conecta y toma sentido, que la autodisciplina es fundamental, que la familia y amigos son un eje central en esta carrera.

Hay distintas razones para emprender en Chile, los que persiguen el sueño de llevar a cabo una buena idea, que puede o no convertirse en un negocio. Los que persiguen darle con el gato al palo, que son 1 entre mil y los que creen que solos pueden llegar más lejos que en una compañía.

Para emprender hay que tener hambre, hay que tener la real necesidad o el profundo ímpetu de implementar una idea.

Hay señales que te indican cómo estás haciendo las cosas. Una mala señal es que pase el tiempo y que nadie en tu círculo de amigos y familia entiende lo que haces. “Ella emprende” ¿Qué significa eso? Si no entienden lo que haces es porque está mal planteado el corazón del negocio, que se supone que se debiera de explicar en 60 segundos, si han pasado 2 años y ni tu madre sabe lo que haces hay que comenzar a preocuparse.

Autor: .

Es Periodista y Docente de la Universidad Diego Portales de las Cátedras Emprendimiento e Innovación y Liderazgo y Trabajo en Equipo. Tiene su propio Startup de comunicación y marketing Koru.cl y realiza gestión de PR para empresas tecnológicas de Silicon Valley en Chile. | Linkedin · Twitter

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Editor web de Haciendo Riquezas